10/06/2018

Tú, Catolic@ o Evangelista... o Ateo

A veces, y de quien menos pensamos, esa persona practica en nosotros el amor de Cristo, es una fe viva, un avivamiento, la muestra más sincera y trasparente del mandamiento nuevo; que nos amemos todos como Dios nos amó.


Las personas se nos cruzan por la vida e incluso diariamente las tratamos con la misma cortesía que nos tratan y no advertimos el grande corazón espiritual que algunos y algunas guardan en su pecho y en su alma.


Una gran mayoria de las personas que practican o nó una de las tantas religiones que pueblan este planeta por tanta maldad que se manifiesta en estos tiempos, sin atender a los hombres y mujeres llenos de un corazón puro, limpio como el cristal y dulce como la miel, un corazón que quiere ser como el de Nuestro Señor Jesucristo.


Con la única motivación de ayudar, se nos presentan buenos samaritanos, gente con corazones honestos, practicando el amor de Cristo. Haciendo buenas obras con discreción, sin aspavientos, manteniendo la máxima reserva de sus gestos de bondad, gastando generalmente sus propios recursos en un esfuerzo cristiano por favorecer al prójimo.


Hay quienes sienten gran gozo en sus corazones solo con la oportunidad de ser útiles y de auxiliar a quien necesita de una mano amiga y de un abrazo fraterno; y la alegría llena todo a su alrededor porque ellos son las manos de Dios.



Jesus el Cristo Gandhi, Krishna, solo por nombrar a alguno de los grandes maestros enviados por eso, que muchos llaman Dios o Mi señor para la salvación de los hombres y de las mujeres; purificando a quienes exteriorizan un corazón humanitario.
Mientras unos se niegan a mostrar un corazón misericordioso, para otros dar y socorrer es la mayor alegría, predicando con hechos la palabra de Dios.


Se pueden desprender con suave fragilidad las lágrimas que contienen la conmovedora experiencia de saberse socorrido por quienes manifestaron su profundo sentir cristiano y su confidencial sacrificio cuando realmente se necesitó de ellos.

 Ahora  pregunto, a ti, que eres Catolic@ o Evangelista, seguidor y practicante de las enseñanzas de Cristo, ¿ Cuantas veces al dia de cada semana pones en practica la caridad, la bondad, la hospitalidad y el acto de socorrer de cualquier forma a quienes solicitan de tu ayuda ?
Qué és la Fe sin obras mis queridos Evangelistas y Catolico@s ?

No importa cuantas veces alguien te pida una ayuda, no importa si ese alguien es repetitivamente la misma persona. 

Tú, Catolic@ o Evangelista debes estar prest@ para socorrer, para ayudar, para aliviar y que ni te duela el bolsillo porque NADA te llevarás de este mundo, escepto, lo aprendido.
Te dejo, ahí, Reflexionando esta leccion de hoy.
Con Amor Puro e Infinito,
Alma.